2025, el año más caluroso de la historia: datos, causas y consecuencias
El Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S) confirmó en enero de 2026 lo que los datos mensuales ya anticipaban: 2025 fue el año más caluroso desde que existen registros instrumentales, con una temperatura media global de 1.62°C por encima de los niveles preindustriales. El año anterior, 2024, había establecido el récord en 1.47°C. Dos años consecutivos de máximos históricos.
Los datos de Copernicus
El sistema de observación europeo combina datos de satélite, estaciones meteorológicas y boyas oceánicas para producir la estimación de temperatura global más exhaustiva disponible. El 2025 se caracterizó por un número récord de meses consecutivos por encima de 1.5°C de anomalía: doce meses seguidos, desde febrero de 2025 hasta enero de 2026.
El oceáno Atlántico Norte mantuvo temperaturas superficiales extraordinariamente altas durante todo el año. El Ártico registró pérdida de hielo marino en mínimos históricos en verano. Las temperaturas extremas en las costas mediterráneas de Europa y el norte de África establecieron nuevos máximos absolutos en múltiples países.
El factor El Niño residual y el debate sobre los aerosoles
El El Niño de 2023-2024 fue uno de los más intensos registrados. Su efecto de calentamiento se prolonga típicamente 12-18 meses después del pico, lo que contribuyó al calor de 2025. Pero los científicos señalan que esto no explica por sí solo la magnitud del calentamiento.
Un debate activo en la literatura especializada involucra la reducción de aerosoles sulfatados derivada de las regulaciones de emisiones del transporte marítimo adoptadas en 2020. Estos aerosoles, aunque contaminantes, tienen un efecto de enfriamiento al reflejar la radiación solar. Su reducción podría estar desenmascararando parte del calentamiento antropogénico que estaban enmascarando.
Las implicaciones para el Acuerdo de París
El Acuerdo de París establece como objetivo limitar el calentamiento a 1.5°C “a largo plazo”, entendido como un promedio de décadas, no como umbrales anuales individuales. Un año por encima de 1.5°C no supone técnicamente la violación del objetivo, pero la velocidad a la que se están superando los umbrales anuales es una señal de la trayectoria.
El informe del IPCC de 2021 estimaba que el mundo superaría el umbral de 1.5°C en promedio decenal en algún momento entre 2030 y 2040 en los escenarios de emisiones actuales. Los datos de 2024 y 2025 están en el extremo superior de esas proyecciones. La diferencia entre 1.5°C y 2°C de calentamiento global no es una diferencia de grado: es la diferencia entre un planeta estresado y un planeta con tipping points en cascada.
Respuestas políticas y tecnológicas
COP30, prevista para Belém (Brasil) en noviembre de 2025, tendrá que navegar entre la urgencia de los datos científicos y las limitaciones políticas de los compromisos nacionales. Las NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional) actualmente sobre la mesa son, en conjunto, insuficientes para mantenerse en 1.5°C.
Las energías renovables siguen creciendo a ritmo récord —la capacidad solar instalada globalmente creció más del 35% en 2024— pero la demanda energética total también crece, y la descarbonización de sectores como el cemento, el acero y la aviación progresa a ritmo insuficiente.
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Elena Vidal Marcos
[ MSc Biología Molecular // UAM Madrid ]
Periodista científica especializada en biotecnología y comunicación científica. Más de diez años documentando la frontera entre la ética y la innovación técnica para medios españoles e internacionales.