CRISPR en 2025: terapias aprobadas, retos de seguridad y la edición germinal
En diciembre de 2023, la FDA y la EMA aprobaron Casgevy (exagamglogene autotemcel), la primera terapia génica basada en CRISPR para uso clínico. El tratamiento está indicado para la anemia falciforme y la beta-talasemia dependiente de transfusiones, dos enfermedades hereditarias graves causadas por mutaciones en el gen de la hemoglobina.
Cómo funciona Casgevy
El mecanismo de Casgevy es una demostración de la elegancia de CRISPR-Cas9. En lugar de corregir la mutación causante de la enfermedad —técnicamente más complejo—, el tratamiento reactiva la hemoglobina fetal, una forma de hemoglobina que los seres humanos producimos abundantemente antes del nacimiento y que luego silenciamos. Las células madre hematopoyéticas del paciente se extraen, se editan para reactivar este gen, y se reinfunden tras un régimen de acondicionamiento.
Los resultados de los ensayos clínicos son notables: el 97% de los pacientes con anemia falciforme no experimentaron crisis vasooclusivas severas durante al menos 12 meses después del tratamiento. Para una enfermedad que puede causar dolor agudo, daño orgánico acumulativo y esperanza de vida reducida, esto representa una transformación clínica.
El problema del precio
Casgevy tiene un precio de lista de 2,2 millones de dólares por tratamiento. El debate sobre el acceso es inevitable: ¿quién puede costearlo? Las aseguradoras estadounidenses negocian descuentos sustanciales basados en resultados a largo plazo, pero en mercados sin sistemas de salud con poder de negociación centralizado, la terapia es inalcanzable para la mayoría.
Los defensores argumentan que el precio refleja el coste de desarrollo y que la curación de por vida de una enfermedad crónica es económicamente competitiva frente a décadas de tratamiento convencional. Los críticos señalan que los modelos de precio por cura favorecen a quienes tienen cobertura sanitaria robusta y excluyen a las poblaciones donde la anemia falciforme es más prevalente: África subsahariana, donde la terapia es literalmente inaccesible.
El frente de la edición germinal
Casgevy opera en células somáticas: las ediciones no son hereditarias y afectan solo al paciente tratado. La edición germinal —modificar células reproductivas o embriones de forma que los cambios se transmitan a la descendencia— es técnicamente posible con CRISPR y sigue siendo el territorio más controvertido de la biotecnología.
El caso He Jiankui, el científico chino que en 2018 afirmó haber editado embriones para conferir resistencia al VIH y que fue condenado a prisión, estableció el marco de lo que la comunidad internacional considera cruce de una línea roja. Sin embargo, la investigación en edición de embriones con fines de investigación básica continúa en varios países bajo marcos regulatorios estrictos. La distinción entre investigación y aplicación clínica es el filo sobre el que se mueve todo el debate ético.
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Elena Vidal Marcos
[ MSc Biología Molecular // UAM Madrid ]
Periodista científica especializada en biotecnología y comunicación científica. Más de diez años documentando la frontera entre la ética y la innovación técnica para medios españoles e internacionales.